LA NOCHE DEL AÑO QUE TODO EL MUNDO SE SUELTA LA MELENA SIN SER NOCHEVIEJA
Cenas a lo largo del año (y no las de casa, de todos los días), hacemos muchas, pero las hacemos porque nos apetece desconectar de la rutina y porque te apetece estar con la gente qué más quieres; me estoy refiriendo a tu familia urbana, esa que se compone de gente de la calle, que un día aparece en tu vida y poco a poco va consolidándose algo especial que hace que a esa gente le llames amigo. Estas cenas son especiales, y recomendables cien por cien como terapia, porque hacen que realmente te sientas bien, que al fin y al cabo es de lo que se trata, no me estoy refiriendo a estas cenas, me refiero a las cenas de empresa. Las cenas de empresa puede haber un par al año, pero la cena realmente importante es la de navidad.
Esta cena se caracteriza porque se celebra en Diciembre, y es la cena en la que va todo dios, incluido el jefe. En esta cena está permitido todo, y a nadie le importa porque se trata de pasarlo bien ¿no?
Estas cenas, son un estrés porque durante un mes, desde que se pone la fecha hasta que es la maldita cena no se habla de otra cosa en la empresa, que si cena por aquí, que si cena por allá, (por lo menos el objetivo empresarial se cumple y es que se trabaje en equipo, preparando la cena de navidad), primero ves en el tablón de anuncios el cartel de la cena de navidad en letras grandes, donde se te explica en un cartel adicional donde será, hora, menú y precio, con otro cartel adicional y un bolígrafo colgando de un cordón atado a una chincheta pegada en el corcho, ahí cuando lo ves, te quedas así como alucinado y piensas… en el precio claro, y vuelves a mirar el menú, y cuando decides apuntarte ves que eres el primero, entonces y solo entonces decides que no vas, pero no porque no quieras, que está claro que quieres, sino porque no hay nadie apuntado todavía y la sola idea de que no vayan más que los jefes y tu, aunque te lleves muy bien con ellos, sigue dándote escalofríos… Así que ahí decides que como todavía hay tiempo te apuntaras más adelante.
Desde ese momento que has dudado en apuntarte, te das cuenta que la gente no para de hablar de ello,( es como cuando no sabes de qué hablar con alguien y decides, por cortesía y no porque te apetezca especialmente, entablar algún tipo de conversación y comienzas con algo tan típico como, vaya día hace, da igual si el día es bueno o malo, esta frase vale para todo, solo depende de la entonación que le des); pues en el caso de nuestra cena la conversación empieza, con esta frase, ¿vas a ir a la cena?, da igual que con algunos compañeros te lleves bien y con otros no tan bien o incluso no te lleves, eso depende de cada empresa y persona por supuesto, pero todo el mundo hace la misma pregunta, y es que todos están como tú… indecisos.
La verdad con esta pregunta hay dos respuestas aceptables para esta cena, una es no lo sé aún y la otra es si que voy. La segunda opción la rechazamos porque es de lo que se trata, y se termina la conversación al menos por unos días; nos centraremos en la primera respuesta, decir la frase en cuestión es oír durante todo el mes, comentarios tipo, pues anímate que nos lo pasaremos bien, haremos esto y lo otro, y lo que conlleva este comentario, esta cena no me la pierdo ningún año, me lo paso muy bien, y otro también muy común, el año pasado fulanito dio la nota. Ahí es cuando interrumpes y dices, ya, pero no lo sé aún, tengo que pensarlo.
Cuando por fin decides animarte y te apuntas, los comentarios cambian pero siguen siendo orientados a la cena, la pregunta ha cambiado, ahora en este punto la pregunta es, he visto que te has apuntado a la cena ¿no?, (que digo yo, si lo has visto porque preguntas), otra pregunta también generalizada es ¿Qué te vas a poner?, no sé porque se hace esta pregunta, ¿para no coincidir en la ropa o todo lo contrario?, nunca he entendido esta pregunta, sobre todo en el sector femenino, es generalizada…
Ya cercana la cena, escuchas comentarios de los sitios a donde se irá después de la cena, y esto sí que es un problema, el mover a un grupo de gente grande y que a todos les pueda medio gustar, evidentemente en todas empresas hay variedad de gente, y como es lógico de edad, así que es difícil poder congeniar todos. Pero esto está bien para conocer algo más de la gente del trabajo.
Llegamos al día de la cena, en las empresas cuyo grueso es femenino, se nota un especial interés en este evento, (cosa que por otro lado no entiendo), casi todas van peinadas de peluquería, muy arregladas y pintadas, y algunas de estreno del modelito. El sector masculino también se esmera en su vestimenta, pero casi todos van muy similares, lo que yo llamo ropa cómoda. Ya todos reunidos en el bar de al lado del restaurante, tomando cañas, para empezar la noche, y mientras se espera que llegue todo el mundo, porque siempre hay gente que se retrasa, se oyen comentarios sobre el trabajo, (Y en la empresa se habla de todo menos de trabajo, hay que joderse), y es que te pasa un poco como con el tiempo, es una coletilla para romper un poquito el hielo, de ver a tus compañeros como son realmente fuera de la empresa. Porque tú conoces a esa gente del entorno laboral en su mayoría, aunque se dan casos de gente que intima más y lleva su relación laboral más allá de las paredes del trabajo y entablan otro tipo de relación de amistad, pero esos son los menos casos. Ya la situación cambia cuando están todos sentados en el restaurante, con dos cañitas del bar y una copa de vino, el ambiente es más relajado, más desinhibido, y es cuando la gente realmente entabla conversaciones, de todo tipo, es cuando todos se enteran de un poquito de la vida de todos, y se gastan bromas, y se ríe y se bebe, y se bebe, y llega el café y la copa y el chupito final de la cena, para marchar a un local que seguramente esté llenísimo de gente porque otras veinte empresas han tenido la misma idea de ir al mismo sitio, mas la gente que es habitual,( Se les conoce por que están pegados a la barra como si tuvieran loctite en el cubata), todo para tomar una copa con esa gente que compartes tanto o tan poco en tu jornada laboral, habrá de todo supongo.
El hecho de tomar esta copa es crucial, porque es cuando se decide la noche, es cuando el jefe cuenta el chiste malísimo, y cuando fulanito la monta, o cuando menganito y menganita se ponen tiernos, o cuando fulanita se pone a bailar y es que este es el momento crucial porque los comentarios durante varios meses están ahí en esa copa.
Bueno terminada la cena el estrés no acaba ahí, no. Sigues teniendo cenita días y días y los comentarios son del tipo, ¿Qué aún con resaca?, porque bebimos hasta el agua de los jarrones, o comentarios tipo de: ¿te fuiste muy tarde a casa?, o incluso, menos mal que no querías ir…. (este lo veo injusto), también se oye hasta cansarte el comentario: tengo las fotos, menuda cara sacamos.
En fin, seguro que todos hemos tenido estas cenas, y tenemos diversas opiniones, pero no me negareis que a veces son un pelín comprometidas.
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