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elmundoyeftelin

¡¡¡Ya llego el verano!!!!

 

De hoy no pasa, he decidido que hace mucho que no me expreso, que me siento bloqueada y no sé muy bien de qué hablar y creo que tengo bastantes cosillas que sacar del interior para dejar paso a las nuevas; no pretendo impresionar a nadie, utilizo esta vía para expresarme y aclarar mis ideas.

Apenas he puesto un par de líneas y ya estoy perdida; por dónde empezar…

Hace casi dos años que empecé este blog y por pereza o por bloqueo lleva mucho parado. Parado justo, como mi vida, que lleva una temporada en stand bye debido a la crisis, que como yo soy muy solidaria me uní a ella hace casi un año, resumiendo que estoy sin curro y sin un euro y mi prestación de desempleada es bastante escasa para poder ser independiente; pero no voy a reanudar el blog contando mis penas, sino las de los demás… Si las penas de los demás, sobre todo en estas fechas.

Se supone que las vacaciones de verano son para desconectar de tu rutina, y resulta que es un mes estresante. Vamos a analizarlo; resulta que el mes de vacaciones por excelencia es agosto, mes en el cual más de la mitad de la población esta tirada al sol como una lagartija sin hacer otra cosa que pensar en el trabajo… (No sé si hice la copia de seguridad, esto de la crisis no me beneficia, nos han aumentado el trabajo por el mismo precio, me quedan 30 días para volver al curro, espero que cuando vuelva la primera semana sea tranquila, o incluso, todo el año esperando las vacaciones y se pasan volando), son los típicos pensamientos o frases que se repiten durante todo el verano además de… ¡Que calor!

La verdad es que calor hace y mucha, pero no es solo estresante por esto, porque decidir el lugar de vacaciones  por un precio económico y ajustado es  bastante complicado y se vuelve peligroso cuando tienes varios destinos con un precio parecido porque todos te gustan, a mi esto me crea mucho estrés.

Una vez que tienes el viaje contratado o el destino claro (aquí no obligamos a nadie a dejarse una pasta ni tener que ir a destinos paradisiacos, cada cual es libre de veranear donde le apetezca), llega el momento de preparar la maleta; todo un problema, porque si cualquier día del año no sabes que ropa ponerte, mucho menos vas a poder programar una semana entera o mas y todo guardado en un espacio bastante reducido.  Lo importante de la maleta es la lista con todo que crees que te tienes que llevar apuntado, esta lista se caracteriza porque es similar a la lista de la compra… Nunca coges lo que realmente necesitas o importa, sino que coges lo primero que te apetece y la mayoría de las veces no sabes muy bien porque has cogido eso y no lo que había apuntado… Después de desplazar medio armario a la maleta y dejar sitio para los posibles regalos, llega el momento crítico de verdad, demostrarte a ti mismo que eres como hule al cerrar la maleta, esto es todo un reto, porque hay que joderse, aunque te sientes encima siempre hay un trozo de cremallera que no termina de cerrar o un pestillo que no acaba de cerrar.

Llega el día más esperado y tienes todo preparado para marchar; destino, billetes, dinero, tarjetas de crédito, móvil y maleta o maletas… (Estos extraños seres tienden a reproducirse por división celular, siempre se termina teniendo una súper maleta a punto de explotar otra más pequeña o en su defecto bolsa adicional también llena de cosas). Si eres solter@ como mínimo llevas 2 bultos, tu súper maleta y otra adicional, pero si tienes familia la cosa se complica porque son tus dos bultos mas los dos bultos de cada componente de la familia como mínimo y si tu familia tiene componentes pequeños o de corta edad la cosa todavía se complica más, porque estos componentes pequeños necesitan como mínimo cuatro bultos, dos para la ropa, uno para pañales, biberones, papillas y medicinas varias y otro para los juguetes…

Cuando este tema de los bártulos de cada uno y todos en general esta claro y discutido (siempre se acaba discutiendo), llega el momento de intentar colocar todo en el coche, en el peor de los casos, o facturarlo todo en otro tipo de transporte. Vamos a ponernos en el peor de los casos, el coche, esto es como las maletas, solo que en vez de colocar el armario tienes que colocar en el maletero media casa, entre otras cosas las maletas de antes… para solucionar este problemilla se recomienda ser experto jugador del nivel diez del tetris (ese juego de encajar bloques que en los noventa fue tan famoso).

El viaje en si es parecido, consiste en ir del punto A al punto B mediante un medio de transporte. La diferencia se encuentra en las modalidades del transporte. Por ejemplo tenemos la modalidad ¡Vamos de paseo pi pi pi!, suele hacerse en un coche familiar en el q antiguamente entraba la familia numerosa, las mascotas y la abuela, hoy en día entra la pareja y las sillitas adaptadas de los nenes y un kit de supervivencia que contiene una nevera con refrescos y varias fiambreras con tortilla de patata y croquetas, por si nos pilla un atasco de estos de estudiar oposiciones, en lo que solo te mueves un kilómetro en tres horas. Esta modalidad suele ser la más utilizada porque es  económica de dinero pero la más costosa por norma general de tiempo. Tenemos también la modalidad de ventanilla cerrada, actualmente está muy de moda, se produce cuando decides gastarte más dinero y viajar en otro medio de transporte que no sea el coche y cuyo destino esté bastante lejos de tu residencia. Su principal característica es que tienes que esperar durante horas que te den una explicación detrás de un mostrador donde la mayoría de las veces tienes que lidiar con una persiana y un cartel en el que se anuncia que el transporte ha sufrido un retraso, o que no hay plazas o que directamente se cancela, eso si disculpándose por adelantado; otra característica de esta modalidad es la cara de mosqueo que se pilla la gene y no me extraña.

Creo que lo he dicho antes y es que el verano es estresante, pero aquí no acaba el estrés, no no, instalados en nuestro lugar de descanso te dedicas a hacer otra lista con las cosas que quieres hacer durante el verano, que luego difícilmente se sigue, debe ser por estar apuntado en una lista. Voy a dejarme de listas y supongamos que vamos a la playa; bajar a la playa es toda una odisea porque te cargas como una mula de cosas, para después practicar una especie de danza ritual que consiste en ir dando saltitos y gritando ¡uhh, ahh, ay como quema!, pero no es llegar e instalarte no, das un par de vueltas buscando el mejor sitio que todos sabemos cuál es, cerca de la orilla, del socorrista y del chiringuito para tomarte tus cañitas, y que nunca hay hueco porque siempre hay gente que ha madrugado mas y te ha tomado la delantera, así que cuando llevas ampollas en los pies de caminar por la arena con sombrilla en mano, decides ponerte a veinte pasos del sitio perfecto, que no está muy lejos de todo lo anterior y encima no hay gente; hasta que plantas la sombrilla, que entonces descubres a tu derecha un grupo de gente joven con la súper radio a todo volumen, a la izquierda un niño jugando al futbol y delante de ti un padre construyendo toda una fortaleza de tres plantas en la orilla con su niñ@, la que tendrás que rodear si quieres bañarte, y cuando consigues llegar al agua te das cuenta que mires donde mires hay gente con colchonetas, nadando, gritando, corriendo…(te das cuenta que es como un bus urbano lleno de gente y sientes que te falta espacio),  y se supone que ibas a relajarte. Pero tranquilos que todavía no ha terminado nuestro estrés supongamos ahora que vamos a hacer una visita guiada a la ciudad, aquí no te queda otra que llevar un bolsazo enorme para llevar tus cosas, cámara de fotos, plano, agua y abanico, tienes que cargar con todo esto y más cosas que consideras útiles, mientras pateas toda la ciudad a todo el solazo con mogollón de gente que va a visitar lo mismo que tu. El problema de estas visitas es que te vuelves sordo, si sordo porque nunca oyes lo que dice el guía ¿Por qué hablan tan bajito?, después de estar unas tres horas para arriba y para abajo te dejan cinco minutos para que descanses y decides acercarte al bar más próximo a tomarte una cañita, que nunca puedes tomarla porque todo el grupo ha decidió lo mismo que tu y en el bar no dan abasto y tu espacio vital se vuelve a ver mermado. Otra gente pretende hacer los propósitos de año nuevo (sobre todo el de hacer ejercicio) y deciden que hay que hacerlo en un mes, se suelen mimetizar con la naturaleza y se dedican a hacer travesías monte arriba y abajo como las cabras.

Pero todo este estrés todavía no ha terminado porque queda lo peor, la vuelta a casa. Tienes que repetir todo el proceso anterior de preparativos pero esta vez con un humor de perros y súper agobiados todos porque volvemos a hacer lo mismo de siempre que es rutinario. Nos pasamos todo el año pensando en este mes, para después no dejemos de pensar en nuestra rutina y la añoremos.

Yo este año para no estresarme he decidió quedarme en casa, así no corto la rutina y luego no es traumático. Bueno en realidad es que no tengo dinero, pero hay que ser positivos hay menos gente y menos tráfico y eso siempre es una ventaja si coges el coche…

 

 

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